“…todos buscan lo suyo propio,…”

Filipenses 2:20-21 (RV60)
“…pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.” Pablo estaba preso, pero preocupado por aquellos que en su ausencia tomaban dirección del ministerio. Tener tanta carga de trabajo, estar aislado en un calabozo y no contar con ministros apropiados, era motivo para escoger con sumo cuidado a quien encomendar asuntos de tanta importancia. Las circunstancias así lo planteaban, si había que escoger, había que escoger lo mejor. Escogió a Timoteo quien como siervo del Señor, tenía la misma visión e identidad de intereses de Pablo, y así lo hacía saber a los filipenses, para generar confianza en su misión. Es lamentable trabajar con gente que están centrados en sus propios intereses y no en los intereses de Cristo. Muchos líderes rodeaban a Pablo, pero solo uno le generaba confianza y buenas expectativas: Timoteo, un hombre fiel en quien se podía confiar, no buscaba lo suyo propio, sino los intereses de Cristo.
Fundación Camino de Esperanza

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