“…la prueba del amor…”

El llamado al ministerio implica la “prueba del amor”. Desde su salida de Ur de los caldeos, Dios monitoreó cada paso de Abram. Le agradó su humilde obediencia, paciencia y sabiduría. Lo dejó caminar muchos años, hasta que llegó el día de su llamado a ser “bendición a las naciones del mundo”. La naturaleza de este llamado estaba fundamentado en la hermosa relación de amor que Abram desarrolló al caminar con Dios, pero este amor había de ser probrado. [Read more →]



