Entries Tagged as ''

Fundación Misionera

La Fundación Misionera “Camino de Esperanza”, es una institución cristiana evangélica, apartada por el Espíritu Santo para “…multiplicar obreros para la Gran Cosecha…”, capacitando hombres y mujeres con la visión de un mundo que está “…listo para cosechar..”. La estrategia espiritual recibida, es el ejercicio ministerial de la “enseñanza fiel de la Palabra de Dios para enseñar también a otros”. [Read more →]

¡Gracias por Conocernos!

Desde Venezuela, Sur América, te saludamos, deseando lo mejor para tú vida espiritual y ministerio. Por gracia del Señor, somos misioneros enviados a trabajar en medio de las etnias Puinabe, Piapoco, Curripaco, Piaroas y Jiwi ubicadas en diferentes comunidades indígenas del Estado Amazonas, Venezuela, frontera selvática con Brasil y Colombia. Nuestra mayor bendición es que ya nuestros líderes indígenas están llevando adelante las riendas del ministerio misionero, enseñando la Palabra de Dios a sus propias etnias, en sus propias lenguas y costumbres. Ora por nosotros, así como el apóstol Pablo lo pidió a la iglesia en los Colosenses 4:1-3. ¡UNA VEZ MÁS GRACIAS POR TU VISITA! Contáctanos a través de misionorinoco@gmail.com

¿Qué enseñamos?

 

  1. Conocer a Jesús.
  2. Amarle con todas nuestras fuerzas.
  3. Adorarle y Orar a Él en Espíritu y en verdad.
  4. Andar como Él anduvo, en santidad.
  5. Ser misericordioso y perfecto como Él es.
  6. Aprender a depender de Él.
  7. Seguir y ser ejemplo de Sus sabias enseñanzas.
  8. Servirle de corazón perfecto.
  9. Disfrutar de Sus bendiciones y promesas.
  10. Hacer conocer Su gloria  a las naciones.

“…para probarte y para afligirte…”

La única forma de disfrutar las bendiciones de Dios es “vivir en el temor a Él”. Esta fué una condición, dada a Israel antes de entrar en la tierra que “fluye leche y miel”. Dios nos disciplina, para guiarnos a confiar plenamente en Él, y para ello se vale de las más variadas formas de pruebas y aflicciones, y así mostrarnos lo que hay en nuestro corazón, llevarnos al arrepentimiento y finalmente hacernos bien. Él es el que nos “prueba”, “aflige”, nos “hace pasar hambre” y aún, sin conocerlo, nos da el alimento que Él quiere, para enseñarnos a depender del poder y fidelidad de Su Palabra. En este camino que muchas veces parece “camino de muerte”, nos tratará con sumo cuidado a fin de que aprendamos bien la lección. Él quiere que la aprendamos y nunca se nos olvide. De lo contrario dice Dios que “pereceremos”. “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.” (Deuteronomio 8:2-3) 

¡DALE GRACIAS A DIOS POR TU DESIERTO!

“No quiero Fracasar”

Más que una expectativa es un deseo que todo hijo de Dios mantiene latente en su corazón. El apóstol Pablo para animar a sus discípulos habló de una obra espiritual que Dios ha hecho en nuestras vidas y nos lleva a ser “más que vencedores en Jesús” por el amor con que Cristo nos amó. Esta obra es una forma de vida, en la que jamás seremos derrotados, es decir, por más poderosa que sean las circunstancias de la vida que tengamos que enfrentar, estas jamás nos separarán de Jesús.  35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”  (Romanos 8:35-37) Cierto es, que por causa de Jesús estamos expuestos a las más variadas adversidades, las cuales debemos enfrentar como Él lo hizo. Por tanto, el fracaso en el caminar con Jesús nunca estará presente. Él nos justificó y también glorificó, fuimos predestinados para ser hechos conforme a Su imágen, si Él es por nosotros, ¿quién contra nosotros?, Él se entregó por todos nosotros, nos ha dado en Él todas las cosas, nadie nos acusará pues es Él el que justifica, además intercede permanentemente por nosotros. Por tanto, MI ÚNICA PREOCUPACIÓN ES MANTENER MI COMUNIÓN CON JESÚS, porque en ÉL: ¡¡SOMOS MÁS QUE VENCEDORES!! ¡NUNCA FRACASEREMOS EN ALCANZAR LA ETERNIDAD!

Sin Oración no hay Nada

“Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.” (Lucas 11:1) Jesús siempre es un modelo para sus seguidores. Los discípulos querían orar como Su Maestro, y con honestidad al menos uno le dijo “…enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos” Observamos que la oración era un elemento importante en la vida espiritual de los que se relacionaban con Dios. Al menos había una referencia ya conocida: las enseñanzas de la oración en la vida de los discípulos de Juan. Ahora, los discípulos de Jesús no sabían orar y querían tomar para sí el modelo de Su Maestro. Lo más importante no es orar, sino “cómo orar” (actitud) y ”orar y no desmayar” (perseverancia) , el asunto es llevar todo en oración al Señor, aún lo más insignificante, tanto la oración personal como la congregacional. No debemos tomar camino alguno sin asegurarnos si Dios va con nosotros, y la única forma de saberlo es a través de la oración. A orar se aprende es orando, el Espíritu Santo te enseñará esa hermosa experiencia con Dios.

¡Gracias Señor!

“No desprecies este humilde comienzo, porque los ojos de Jehová se deleitan en ver el trabajo iniciado, de ver la plomada en las manos de Zorobabel” (Zacarías 4:10)  La humildad de nuestro corazón en recibir el trabajo del Señor por muy sencillo que fuere, le da a Él la oportunidad de mostrar Su grandeza a través de la misión encomendada. En muchos casos la obra la iniciamos con muchas limitaciones, pero lo más importante es la pasión o el “fuego” que como a Jeremías nos impulsa a hacerlo con todas nuestras fuerzas con el un único objetivo de ”honrarle a Él”. Si somos fieles en lo poco Él nos pondrá en lo mucho. Comenzamos con limitaciones y dificultades, pero a través del camino, el Señor ha tenido misericordia de nostros, nos hemos gozado en ver la grandez de nuestro Dios. Por esto, no desprecies lo modesto que pueda ser tú comienzo, ser llamado y recibir una misión, ya es una gran recompensa que como hijos de Dios recibimos, un privilegio.