¡Necesitamos biblias en español!

images Recuerdo la experiencia de haber regalado una Biblia a un pastor Yekuana. Saltaba de alegría como si hubiese encontrado la perla de gran precio. Por más de nueve (9) años de ministerio misionero hemos sido el medio usado por el Señor para suplir gratuitamente una Biblia para un hermano indígena.

Ellos tienen el Nuevo Testamento en su propia lengua gracias al hermoso trabajo misionero realizado por la hermana misionera (fallecida) Sofía Müller, sin embargo, no ha ocurrido así con el Antíguo Testamento. Hoy en día, la mayoría hablan y leen el español, por eso, su gran deseo de tener una Biblia completa. Nuestra meta es llenar con Biblias cada comunidad donde el Señor nos permita llegar. Falta mucho por alcanzar pero tenemos la disposición de servir al Señor a favor de estas etnias hasta que Cristo venga. En Venezuela no se imprimen Biblias tienen que ser importadas y como es conocido tenemos limitaciones gubernamentales para obtener las divisas. Sin embargo, podemos contar contigo y recibirlas de cualquier parte del mundo pues no exigen pago de impuestos. A gradeciendo de antemano al Señor, esperamos tú pronta generosa respuesta. ¡Dios te bendiga!

Contacto:  misionorinoco@gmail.com

¡¡Gracias al señor y a tí hermano amigo!!

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¡No nos cansamos  de dar gracias al Señor por Su bondad manifiesta a través de corazones generosos! Gracias a Dios por aquellos que la distancia ni el tiempo  le son obstáculos para expresar su amor por la obra misionera. Aún cuando usted no los llegue a conocer, en medio de la selva se doblan rodillas dando gracias por usted y se elevan ruegos pidiendo al Señor grandes recompensas por su generosidad. No solo es el Pan del Cielo (Jesús) sino la provisión como respuesta a las oraciones elevadas al Altísimo. ¿Quisieras unirte como instrumento de bendición a este ministerio? 

Contacto: misionorinoco@gmail.com

“…tú pecas y Jesús sufre el oprobio…hebreos 12:2”

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Si Jesús hubiese sido llevado a la cruz del Gólgota bajo la voluntad del hombre se hubiese cometido un asesinato o un homicidio, pero Jesús cedió Su vida para salvarnos de la condenación eterna por amor a nosotros. Jesús se ofreció a Sí mismo como ofrenda viva acepta a Dios Padre por nuestros pecados. Él tenía poder para ceder Su vida y volverla a tomar, porque Él venció el poder de la muerte. Jesús sufrió el oprobio de nuestros pecados, la vergüenza de nuestro pecado lo llevó con gozo en la cruz de el Calvario sabiendo que en Su muerte muchos habrían de ser salvos. El Padre en Su amor envió a Jesús a hacer Su voluntad, Él venció la muerte, el pecado y a Satanás, luego regresó al cielo a retomar Su gloria como Dios, pero no nos dejó solos, nos envió Su Espíritu Santo para que Su obra redentora estuviese disponible para todo aquel hombre que desee tener la vida eterna. ¿Quieres tener la vida eterna?, Jesús es la vida eterna. ¡Acéptale arrepintiéndote de tu pecado, conviértete a Él dejando atrás tu viejo estilo de vida pecaminosa y tiempos de bendición vendrán sobre tí! Dios te bendiga

“…poco a poco conquistarás…”

Somos hijos vencedores de un Dios vencedor, y en nuestras conquistas, Dios cuida de todos los detalles de la victoria, porque Él conoce nuestros enemigos. Nuestras batallas están dirigidas por principios que garantizan nuestras victorias. Obviar estos principios nos expone al fracaso. La prolongada batalla, nos fatiga y desgata, nos hace perder las fuerzas y considerar la incertidumbre del futuro. Nos detenemos y miramos hacia atrás a los faraones que siguen muy de cerca nuestras pisadas. Y miramos hacia delante, la exigencia del esfuerzo por vencer. Pero el Señor, nos dice, “poco a poco echaré fuera tus enemigos…” (Éxodo 23:30) Pero, cuán largo se hace ese “poco a poco, los días se hacen siglos, la espera es eterna. Pero en las sabias Palabras del Señor, debemos poner nuestra esperanza. Quisiéramos ya, gritar victoria, levantar los brazos y decir: “…lo logré…triunfé…Gracias al Señor”. Pero no es así, porque para lograr prevalecer en el fragor de la batalla, nuestro Dios nos capacita para saber esperar en Su tiempo el “tiempo de Dios” que en mucha batallas es “poco a poco” previniendo malas consecuencias. Cada paso hay que asegurarlo, y si es necesario darlos “poco a poco”, sería el mejor consejo del Señor para prevalecer firmes en el día malo.

“…nuestro contacto…”

misionorinoco@gmail.com

 

¡Dios te Bendiga!

“…hasta el fin del mundo…”

“discipulado para conservar el fruto…”

“…orando…por mí…”

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El Apóstol Pablo siempre reconoció en la intercesión de la iglesia un poder para abrir puerta al ministerio misionero. Cuando escribe a la iglesia de Efeso, le enseña cómo pelear la buena batalla, fortaleciéndose en  la armadura de Dios. Esta lucha, será victoriosa en la medida que la oración perseverante incluya la obra de los misioneros, pero más allá de esto, la oración individual a favor de cada misionero como la pide el apóstol (Efesios 6:18-20). Pablo ruega a la iglesia de Efeso que perseveren en la oración inspirada por el Espíritu Santo para vencer en el día malo, incluyéndole a él personalmente para que Dios le de la gracia de predicar la Palabra de Dios conforme le fue encomendado. (En la fotografía, un creyente picado por una serpiente venenosa se reconcilia con el Señor ayudado por la oración del misionero)

arribando a puerto de bendición

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reuniéndonos en conferencia

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